LA LLAVE

Cerró el puño dentro del bolsillo de su gabardina, los dientes de la llave le dañaban la mano pero no le producían tanto dolor como lo que tenía dentro de su cabeza, eso era lo peor. Estaba mirando hacia abajo, con la mirada fija en sus zapatos, cerró los ojos apretando intensamente los párpados como si con ese gesto pudiera borrar todo lo que se escondía detrás.

Ahí estaba de nuevo, delante de la puerta con esa letra C encima, en el rellano del tercer piso, sólo tenía que introducir la llave y girarla, abrir esa maldita puerta de una vez.

Pero ahora no, ahora estaba viendo una cara: el rostro de su mujer, que le está mirando desde arriba, sentada sobre él, sobre su vientre, piel con piel… y él mirándola a los ojos, sumergiéndose en ellos y ese precisamente es uno de esos momentos donde él percibe claramente una cosa: ama a esta mujer, más que a nadie, más que a nada en este mundo.

Pero, de repente… ¡Click! la luz se ha apagado, sigue con los ojos cerrados pero sabe que no hay luz en ese rellano, que está a oscuras pero no le preocupa, sigue viendo sus ojos, su sonrisa, su pelo, su pecho, su cuerpo sobre él y eso es lo único que realmente le importa. Pero… un momento… ¡no es él!

– No es mi cara, no es mi cuerpo. Ella no me mira a mi, no me besa a mi, no son mis manos las que están en sus caderas ¡No soy yo! ¡No estoy ahí!

Suelta con violencia la mano izquierda, el puño cerrado contra el interruptor, la luz se enciende de nuevo, abre los ojos, lentamente levanta la vista y mira a la puerta, esa puerta. Vuelve a apretar el puño derecho, dentro del bolsillo, la llave sigue ahí.

– ¿Qué vas a hacer? – se dice – ¿volverás a abandonar? ¿te vas a dar media vuelta y volverás a bajar las escaleras, despacio, resignado, como ya lo has hecho otras veces?

Y es que tal vez sea mejor así, sí, tal vez sea mejor, menos dañino al menos, abandonar, volver al despacho como si nada hubiera pasado y, cuando termine su jornada, regresar a casa, a su casa, no a esta casa, abrir la puerta, pero no esta puerta, esta no…

– Volver a mi casa, abrir mi puerta, mi refugio. Saludarla, observarla de espaldas mientras prepara algo para la cena.

Él no sabe llorar, no tiene práctica, pero los ojos le escuecen y se le llenan de lágrimas, cierra los ojos de nuevo, esta vez suavemente y las lágrimas le recorren las mejillas, tal vez esto es lo que llaman llanto, tal vez…

Y se ve a si mismo llegando a casa, abrazando a su mujer por la cintura, de espaldas, y no quiere recordar que últimamente parece que tiene un cinturón de hielo. Y su mujer le mira, pero él no quiere recordar que últimamente la mirada es esquiva. Y se besan pero prefiere no tener en cuenta que últimamente sus labios son de papel.

Prefiere pensar que nada ha cambiado, que todo sigue igual, que cenarán, reirán, charlarán y que él, cansado, abrirá esa cama que ella hace de forma meticulosa, ni un pliegue en la sábana, lisa, perfecta, y que al día siguiente se despertará y se levantará con cierto ánimo porque en la casa ya huele a café recién hecho, se duchará con su gel preferido porque nunca falta, siempre está ahí, para él. Y luego se pondrá una camisa limpia, bien planchada y ella le ajustará el nudo de la corbata y, al despedirse, le dirá al oído: ¿Sabes que te quiero, no? Y él se marchará pensando para si: Si, lo sé, me quieres… ¿no?

– Me quiere, ella me quiere, sí… ¿Me quiere? ¿Sé que me quiere? ¿Lo sé?

¡Click!… vuelve a estar a oscuras, la luz se ha vuelto a apagar. Ya no aprieta el puño, la llave ya no se le clava en la mano, sólo la acaricia porque sigue allí, en el bolsillo, desde aquel día en que hizo la copia y decidió que la usaría, que abriría la puerta, que vería con sus propios ojos, que terminaría con todo aquello, fuese lo que fuese. Lo que no sabía entonces es que le iba a costar tanto esfuerzo, tanto sufrimiento, él que lo tenía siempre todo tan claro.

Ahora la mano izquierda, casi sin fuerza, toca el interruptor, vuelve la luz, aparece de nuevo la puerta y la letra C y el timbre. Pero él tiene llave, él no llamará, él abrirá la puerta.

Saca la mano derecha del bolsillo, ahí está, metálica, brillante. La mira, tal vez no funcione, a veces ocurre con las copias nuevas…

De manera inconsciente mete la llave en la cerradura, entra sin problema, suave, a la primera, sólo tiene que girar, casi sin darse cuenta lo hace, la puerta, la de la letra C, se abre, no hace ruido…

Da un paso, no hay mucha luz, una suave penumbra, no se escucha nada, sólo, tal vez ¿música? Sí, es música, avanza un par de pasos más, esa música… sí, esa canción… “Let’s get it on” de Marvin Gaye, pero ¿por qué? Tiene la sensación de que la sangre le ha abandonado, ya no circula por su cuerpo. Tiene calor, mucho calor, está sudando, está llorando… tiene frío, mucho frío, ¿está sudando?, no, está temblando y sí, está llorando…

Ella se acerca, le abraza, besa su cuello, le acaricia y acerca sus labios a su oído: ¿Sabes que te quiero, no? Y él, se tapa con la sábana, que ahora ya no está lisa y sin arrugas y siente la tibieza del cuerpo de ella y se da cuenta de que no es hielo lo que rodea su cintura y que sus labios, esos que le han besado y le han hablado no son de papel y entonces se acurruca a su lado y vuelve a dormirse pensando: Sí, sé que me quieres, ¿no?

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14 pensamientos en “LA LLAVE

  1. Permíteme unas notas a LA LLAVE. Supongo que conoces el leísmo y el loísmo (dativo y acusativo), pero no los aplicas bien. Hay otras incorrecciones (tildes) mal puestas o que faltan (por ej. sí (con tilde) si expresa afirmación (DRAE). Comas innecesarias en oraciones subordinadas y necesarias si preceden a la conj. advers. pero. Mírate: “no me besa a mí”: debes escribir “no me besa”, no dirías “dame un beso a mí”. No me lo tomes a mal y menos pienses que es por el esquizano del “unfollow” de hoy.

  2. Por favor, ¡qué impertinencias veo escritas!…
    … me encantantan tu leísmo y loísmo (este segundo creo que ni existe, yo estudié leísmo y laismo pero ¿esto?), tus tildes y comas… en fín… un relato MARAVILLOSO mi linda artista… ¡quiero más! 😛 Siempre me sorprende la belleza, delicadeza y dulzura de tus escritos… imaginativos, originales… mmm… deberías presentarlos en algún lugar…

    Un besazo,
    Nere

  3. Buenas noches, sí, conozco lo que es el leísmo y el loísmo, dada mi edad puedo asegurarte que formaba parte de mi formación en Lengua Española. Imagino que me haces esa puntualización por: “le está mirando…”, acepto que tienes razón en que la fórmula correcta sería “lo está mirando…” pero, según tengo entendido, desde hace algún tiempo también se acepta la primera forma siempre y cuando se refiera a una persona. Según la RAE en su Diccionario Panhispánico de Dudas: “Debido a su extensión entre hablantes cultos y escritores de prestigio, se admite el uso de le en lugar de lo en función de complemento directo cuando el referente es una persona de sexo masculino” y según la Fundéu: “El leísmo se acepta como correcto si se refiere a un solo sujeto varón, es decir, si el género gramatical es masculino y singular”.
    En cuanto a las tildes mal puestas o que faltan y mis errores de puntuación, revisaré el texto e intentaré corregirlas.
    En lo que respecta a “lo que me tengo que mirar”, ese “no me besa a mi”, si me lo permites NO lo corregiré, lo he escrito como una pequeña licencia, una suerte de Pleonasmo. Sé que, como tal, es redundante pero considero que le añade algo de plus a la angustia que siente el protagonista. Por tanto, sí, me he tomado esa libertad.
    Lamento no poder responderte a tu última frase ya que desconozco a qué te estás refiriendo con eso del “unfollow”.
    Para terminar te agradezco mucho tu visita a mi Blog de relatos, en mi descargo diré que soy pintora no escritora, escribo sólo como afición, lo he hecho siempre. Reitero mi gratitud por el tiempo que le has dedicado a leer el relato y a hacer este comentario.
    Un saludo!

  4. Muchas gracias, Nerea! Te agradezco tus palabras, en concreto las que se refieren a la imaginación y originalidad, eso me emociona especialmente como te puedes imaginar. Tú y yo sabemos lo que eso cuesta y significa.
    Soy consciente de que mi estilo literario no será el más perfecto de todos, sólo escribo como afición y como terapia, me ayuda a expulsar fantasmas, nada más. 🙂
    Te mando un beso enorme!

  5. Creo que eres la misma persona que ha escrito antes, por tanto no repetiré mi respuesta en referencia al loísmo. Lo que no entiendo de este comentario es lo del “pataleo” y lo de la “existencia de la escuela”.
    Gracias por tu comentario y por el tiempo dedicado. Un saludo!

  6. En ningún momento he dudado que conozcas qué es el leísmo y el loísmo. Señalé a otra persona (Nere) que me descalificaba y que “pone” en duda su existencia. Es cierto que asimismo “se admite” el uso, pero no es norma. Estás en tu perfecto derecho de admitir (aquí) la suerte de pleonasmo porque, además, lo justificas por el plus de angustia. Lo del “unfollow” se refiere a que antes me seguías en Twitter y desde ayer optaste por lo contrario. Pese a todo, yo te sigo no sólo en tu blog, en Twitter y en http://www.youtube.com/user/mentagb. Yo también soy un amante de la pintura y los textos. Escribo por afición y pinto por lo mismo, pero pinto y pongo textos a lo que pinto. Felicidades por la sensibilidad de tu texto. Me gusta y siento que no enfatizara los sustantivo y sí un par de notas. Lo del “pataleo” se refiere asimismo al comentario de Nere. Léelo y verás por dónde voy.
    Un saludo.

  7. ¿Te descalifico? ahora sí te voy a descalificar: ¡impertinente! Esto sí es una descalificación y espera, que también te van al pelo: “agua-fiestas” y “puntilloso”… ¿No puedes, sencillamente, leer y disfrutar? ¿disfrutar con el contenido y obviar la forma?????? Porque de gramática este blog va sobrado, pienso yo… ¡Con lo que hay por la blogosfera!
    Fantástica respuesta mentag, no tendrías ni que haberla dado…
    ¿Pataleo? ¡uy!… ¿por decir lo que pienso? ¡qué ridiculez!

    Un beso
    Nerea

    P.D. Don “cambio de nick ridículamente” no se moleste usted en contestarme porque no voy a leerle. Si los textos necesitan corrección se llevan al lugar correspondiente. Mi hermano es escritor y sé un rato del tema. Esto es sólo un blog Señor.

  8. Buenos días, me deja perpleja lo del “unfollow” ya que en mi lista de “Siguendo” apareces y de hecho, el botón de seguimiento está marcado en azul con la palabra “siguiendo”. En fin, imagino que son misterios del twitter, no es la primera vez que oigo algo similar. No obstante me llama la atención que con 1.092 seguidores sepas si te falta uno y, además, saber quien, yo soy incapaz de controlar esas fluctuaciones, aunque, pare ser sinceros, no me suelo fijar siquiera. Las personas que me ven o leen son siempre bienvenidas pero, obviamente, también son libres para dejar de hacerlo cuando quieran, faltaría más.
    Desde hace muchos años tengo una máxima: No se puede gustar a todo el mundo y, en el hipotético y sorprendente caso de que esto se diera, no se puede gustar todo el tiempo. Tengo esto claro, lo que me permite actuar con total libertad, cosa que, a mi edad, se agradece en extremo.
    Un saludo!

  9. Me explico. Opino como tú respecto a que cada uno actúe con total libertad. A mi edad también lo agradezco. Lo anecdótico: hay un programa, al que sigo, que es el que te sincroniza al segundo qué seguidores te siguen y a quiénes sigues tú, aparte otro tipo de estadísticas interesantes. Por cierto, en estos momentos, online, tus índices son muy buenos: audiencia 31 / actividad 36 y autoridad 32. El programa es el “SocialBro”. Pues bien, tanto el “SocialBro” como el mismo Twitter me confirman que “yo te estoy siguiendo”, pero que tú “no me sigues”. Si tienes curiosidad, míralo, y verás que no somos nosotros lo que controlamos estos temas sino otros los que nos tienen atrapados y supercontrolados.
    ¡Un saludo!

  10. Madre mía! Casi siento temor, una especie de “Ojo que todo lo ve” en forma de programa informático nos vigila 🙂 Desconocía la existencia de semejante utilidad. Tal vez la curiosee, pero no creo que sea de mi interés, para mi el Twitter es una forma de interactuar con otras personas. Eso es lo que me importa y me ayuda, a los datos estadísticos no les presto demasiada atención.
    Lo único que puedo decir es que apareces como “Siguiendo” en mis lista y leo tus tweets. Nada más. Por mi parte aquí dejo el tema, creo que está agotado. Un saludo!

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