MALENA

Ha recordado en varias ocasiones las últimas conversaciones que ha tenido con él, y por eso su rostro, o más bien, su gesto se torna a veces sombrío y otras alegre, alternativamente.

Se rodea de sombras cuando recuerda sus miedos, sus inseguridades, su situación actual inestable y desconcertante que impiden que pueda disfrutar el momento, tal y como ella misma se había propuesto, y empieza a enredar la madeja de una forma absolutamente irracional.

Pero, sin embargo, cuando recuerda las conversaciones distendidas, relajadas y cómplices que mantienen en ciertas ocasiones, sonríe y todo le parece delicioso como una onza de chocolate…

Ayer recordó, por ejemplo, uno de esos diálogos que en ocasiones mantienen y que pueden resultar un poco delirantes pero que, en el fondo, le apasionan y, sobre todo, le hacen reír como una niña pequeña.

Estas charlas le resultan además tremendamente atractivas y estimulantes aunque, desgraciadamente, ella no sepa siempre secundarlas, le puede la timidez y el miedo a equivocarse, bueno eso y que, como ya le ha dicho en alguna ocasión: “Usted sabe que no soy nada explícita…”. Aun cuando a ella le encantaría.

Se deja llevar por estos recuerdos y trenzando pensamientos llega a rememorar un pequeño relato que escribió hace bastante tiempo, mucho tiempo. Piensa también que hace bastantes días que no le deja nada en el buzón y que ya le apetece enviarle algo y, quien sabe, quizás a él también le guste recibirlo y leerlo. ¿Qué tal ese pequeño relato?

No se acuerda muy bien, tendría que buscarlo… ¿dónde estará?. Recuerda que  empezaba más o menos así: “A Malena le gusta hacer el amor porque supone una forma completa de comunicación entre personas…”. Lo escribió en voz masculina, hablaba el amante de Malena. Recuerda también que la protagonista de su historia tenía, como ella misma, esa cosa llamada sinestesia que le hacía “oír el color de su voz”.

Se levanta y empieza a rebuscar entre sus cosas, sus cajas, carpetas y lugares olvidados donde casi nunca mira ya. Encuentra unos disquetes de aquellos pequeños que ya no se utilizan, coge uno con etiqueta roja en la que pone “Relatos breves”, sonríe con cierta decepción. Su portátil ni siquiera tiene disquetera. ¡Benditos manuscritos! Piensa que es posible que lo tenga impreso, recuerda una pequeña carpeta donde solía guardar algunos cuentos que escribía, la mayoría de no más de uno o a lo sumo dos folios. A veces esconde tanto sus “secretos” que no los encuentra ni ella misma. Al final lo ve,  algo amarillento el papel, se nota que tiene unos cuantos años. Lo lee y se dice así misma que muchas de las cosas que entonces escribió, seguramente y curiosamente las volvería a escribir hoy mismo, de nuevo, precisamente ahora.

“A Malena le gusta hacer el amor y a mí me gusta Malena…

… a ella le gusta porque piensa y dice que es una forma de comunicación entre personas bellísima, intensa y completa. Sobre todo completa, porque se sirve de todos los sentidos que disfruta el ser humano: La vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto…

… aunque desgraciadamente muchas personas se empeñen sólo en disfrutar de dos o, a lo sumo tres de los sentidos convirtiéndolo en un rutinario acto sexual, puramente animal…

… Ella no sólo disfruta con los cinco sentidos sino con la interacción de los mismos y con las combinaciones entre ellos, mezclando las sensaciones que percibe desde que se acerca a mí, desde el primer instante, desde esa primera mirada, entornada, como queriendo calibrarme…

… así, Malena, además de recorrer mi cuerpo con sus ojos, de saborear mis besos o recibir mis caricias, también puede oler los suspiros, nuestras respiraciones, puede tocar el aroma del deseo…

… y ver la suavidad de nuestro contacto, de las caricias mutuas… esa es la ventaja, su ventaja y mi ventaja, la ventaja que disfrutan nuestros cuerpos…

… Por eso a Malena le gusta hacerme el amor, por eso a mí me gusta Malena”

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6 pensamientos en “MALENA

  1. Un placer leerte entre reuniones… me voy soñando con ser Malena a la siguiente 🙂
    Mua!

  2. Excelente. Como todo lo que escribes.

    A él le gusta disfrutar de los hombros desnudos de Malena… Seguro. Seguramente.

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